Guidaí en la Tierra sin Tiempo en Durazno

Guidaí sigue recorriendo ciudades, caminando nuestro terruño. Hoy estuvo en la ciudad de Durazno, representada por los liceales de esa ciudad en el local de AEBU.

Guidaí y Julia,  Néstor el antropólogo, Rosalba y su botiquín, Nahuel, el viejo de los perros, todos para recordarnos la importancia de la literatura infantil y juvenil.

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Uruguay en la Feria del Libro Infantil y Juvenil de Buenos Aires

Ayer visité la Feria del Libro Infantil y Juvenil de Buenos Aires. La gran oferta de libros está acompañada de múltiples actividades artísticas y culturales. Entre ellas un homenaje a los escritores e ilustradores precursores de la literatura infantil y juvenil latinoamericana. Allí, entre otros, un rincón uruguayo.

Y entre la multitud de libros también encontré, gratamente, libros de algunos amigos.

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En el colegio New Castle de la cuidad de Las Piedras

Hoy estuve en el colegio New Castel de la ciudad de Las Piedras. Nos había invitado Valeria, la profesora de idioma español. Desde temprano, caminé hasta el Palacio Legislativo, me tomé el ómnibus, avanzamos sobre el corredor Garzón sin ningún problema y cuando llegamos a La Paz empecé a preguntar. Que me bajara en el mástil, me dijeron. Y fue así, a media cuadra estaba el colegio. Prolijo, colorido y amable. Me esperaba un salón lleno de camperas rojas y sonrisas expectantes. Un placer conversar sobre novelas y razones. Qué es el sentido y qué el significado de las cosas y de las no-cosas. Las que están dentro de las novelas.

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En “Tu biblioteca”, con Edelweiss y los alumnos de 3er año de la Escuela Simón Bolivar

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Hoy estuvimos con los alumnos de 3er año de la Escuela Simón Bolivar de Shangrilá. Pero el encuentro no fue en la escuela sino en Tu Biblioteca, ubicada en la Calle Venezuela a dos cuadras de Avda. Giannattasio, a la altura del KM.18.700.

Para muchos de nosotros siempre fue la biblioteca de Edelweiss, una de las compañeras pilares en impulsar el proyecto que nació en el Comité de Base del Frente Amplio de Shangrilá en 1998. De lejos, seguimos el proceso de su construcción porque Edelweiss, es Edelweiss Zahn, una compañera que conocimos como un nombre más en una lista de desaparecidos que llevábamos a los organismos internacionales para que nos ayudaran a encontrarlos. Luego de que los “blanquearan”, haciéndolos aparecer en las cárceles uruguayas junto a otros detenidos de la prisión clandestina Automotoras Orletti en Buenos Aires, siguió estando en esa lista, y nosotros pedíamos que los liberaran junto a los demás presos políticos.

Con el retorno a la democracia, Edelweiss se fue haciendo un lugarcito en la Ciudad de la Costa. Para mí, tuvo rostro mucho después, pero por suerte para los canarios, la biblioteca fue creciendo y en el 2006 lo tomó la Comisión Pro Fomento de Shangrilá. En esa época la visitamos, era un local rústico, casi un galpón que con el esfuerzo sostenido de varias compañeras estaba tomando cuerpo de verdadera biblioteca. Con ayudas de todas partes este 16 de marzo inauguraron el nuevo edificio, al lado del anterior, pero más lindo.

Hoy con nosotros estuvieron también Cyntia, Anahí, y los niños de tercero con su maestra, en un espacio confortable, amigable, desinteresado. Porque aunque hablamos de libros, lo que se respira allí es algo más lindo aún: la capacidad de crear comunidad.

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Mes del libro en la escuela Nro.195 de Pando

Hoy tuvimos la alegría de compartir la mañana con los alumnos de la Escuela Nro.195 de Pando. Hablamos de cuentos, hicimos cuentos y dijimos “no me vengan con cuentos”. Cuando les pregunté cómo les gustaría que fuera su escuela, una de las niñas de las fotografías contestó: que no hubiera peleas.

Luego de retirarme supe que allí había trabajado Elena Quinteros, la maestra secuestrada desde la embajada de Venezuela en 1976.

Los caminos son caminos y se cruzan.

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Después de unas nanas bravas

En oportunidad del Día del Patrimonio, el Centro Cultural Terminal Goes organizó una charla sobre el lenguaje de los uruguayos.  Participamos junto a los escritores Ignacio Martínez y Alejandro Michelena. Después, por unas nanas graves, no pude subir mi ponencia a este blog. Ahora, ya bastante recuperada, aprovecho a compartirla.

Las relaciones de poder en el lenguaje

Siempre se dice que la historia la cuentan los vencedores. Yo quisiera agregar que el lenguaje también lo manejan los vencedores. Y lo que no resulta de su voluntad expresa pasa por los mecanismos que hacen que una cultura sea o no hegemónica.

Por ejemplo siempre se ha hablado del exterminio de los charrúas. Porque efectivamente hubo un genocidio en Salsipuedes y efectivamente existió la voluntad de desaparecerlos. Sin embargo, incluso las miradas progresistas sobre nuestro pasado, omiten el hecho de que el genocidio fue de hombres adultos. La posición central del género masculino naturaliza la invisibilidad de las mujeres que fueron separadas de sus hijos para que no pudieran enseñarles su cultura y ubicadas como servidumbre en las casas de los criollos, y los hijos e hijas de los charrúas que fueron criados por otros criollos también. O sea, por un lado la decisión política de exterminio, por otro lado, la construcción cultural hegemónica que condenaba, no sólo a los charrúas, sino a todos las mujeres y niños a ser un no-ser. Probablemente sea lo que les salvó la vida, pero silenció su voz. Les impidió contar su historia.

Una recopilación tardía de un glosario de setenta palabras, recogidas por Serafín Cordero en su libro Los Charrúas, recuperó algunas de esas palabras:

Is (cabeza), ijou (ojo), imán (oreja), guar (mano), atit (pie), hué (agua), it (fuego), guidai (luna), tinú (cuchillo), berá (avestruz), si si (tabaco), babulai (baleado), basquiadé (levantarse). No nos dicen nada. No tienen significado para nosotros aunque hayan sido una lengua nativa. Negados y aislados están entre nosotros. Sus genes se empeñan en visibilizarlos, resilientes, pelean. Aparecen en cabellos que no encanecen, lacios, oscuros. En pómulos altos, en ojos negros, en miradas penetrantes.  Sus rasgos gritan su ausencia y su presencia tal como lo han hecho, mucho después, las fotos de los desaparecidos.

Son por eso un ejemplo de cómo desde el lenguaje se construye un discurso hegemónico. Se construye de lo que se dice y también de lo que no se dice. Lo que se condena, al decir de Gayatri Spivak, a ser “un espacio en blanco entre las palabras”.  Nuestros indios fueron los primeros “otros” de nuestra cultura. Una cultura que miraba hacia Europa, y hacía de lo nativo la otredad, la chuzma, los salvajes. Como subalternos fueron privados de una posición discursiva desde la que pudieran hablar, responder, ser escuchados. Se decidió que no existían. Máxima expresión de autoritarismo. Decretar la no existencia de alguien.

Le asignamos la centralidad a Europa y Norteamérica. Queríamos ser como ellos y ellos eran la gente como nosotros, al decir de Marcelo Viñar, la gente como uno. Esa definición deja afuera a todo el que no es como uno. Si ellos eran el centro, consecuentemente nos autodefinimos periferia. Ellos eran A y nosotros B. Hoy todavía estamos peleando para deconstruir las centralidades forjadas en nuestro imaginario década tras década, minuto a minuto, segundo a segundo. Los economistas tratan de aggiornarnos hablándonos de la economía china aunque no logran penetrar en nuestro imaginario.

Pero hay otras centralidades y otras otredades a deconstruir. El hombre es el centro pero además, es blanco. La negritud se asocia a lo malo. Decimos, las estoy pasando negras, me las veo negras. También usamos la palabra negro para referirnos a alguien pobre. Otredad doble: ser negro y ser pobre. Trabajar como negro chico, decimos. Hacer cosa de negro. Negro de mierda. Negro puto. Otra otredad doble, de género y de raza. Parece un verdadero triunfo cultural de Hitler. El racismo nos sale por los poros y ni siquiera somos conscientes. Si fuera por nuestro lenguaje un extraterrestre podría pensar que todos somos arios, heterosexuales, adultos jóvenes y hombres. Porque los viejos y los niños también tienen su cuota de discriminación.

Otredad de género. Si una mujer habla con vehemencia, se dice que es una histérica. Si un hombre habla con vehemencia se dice que tiene carácter. Si una mujer golpea la mesa, está como loca, si un hombre golpea la mesa, es un líder nato. Si un hombre tiene muchas mujeres es un ganador, si una mujer tiene muchos hombres es una puta, una cualquiera, una sucia. Y la lista puede seguir. La marca cultural es muy fuerte y ancestral. Ya en 1771, la Real Academia Española señalaba que: “Es conforme al orden natural decir las cosas con aquella antelación que tienen por naturaleza o mayor dignidad… Si hay necesidad de nombrar dos, o más personas a un tiempo, es natural nombrar antes al varón que á la hembra, como: el padre y la madre: el marido y la mujer: el hijo y la hija”. ¿No decimos todavía el hombre y la mujer? Y qué raro suena decir la mujer y el hombre.

El lenguaje de los uruguayos también fue afectado por la dictadura. Trasládese para destino final era un eufemismo de asesínese y desaparézcase, y realizar apremios físicos para tortúrese, viólese, véjese hasta obtener información. Proceso decían en lugar de dictadura. Defensa de la República por ocupación con las armas del Parlamento. Corresponde anotar también que la resistencia se colaba en la oralidad popular: “al botón de la botonera, chin, pun, fuera” cantaba la gente.

Sin embargo el miedo fue cambiando nuestra forma de hablar, tanto que las palabras democracia, justicia, desaparecidos, militares producían una cierta incomodidad del escucha o del lector y la presencia física de quiénes osaban enunciarlas sufría la estigmatización y el aislamiento. Y eso fue así hasta comenzado el Siglo XXI. Fueron necesarios años de nombrar a las cosas por su nombre y un cambio en las políticas de gobierno para que el lenguaje de los uruguayos reincorporara vocablos segregados al desuso.

Los políticos como gente no igual a uno fue también una construcción del autoritarismo. Algunas de las frases hechas son: “Todos los políticos son iguales.” O “Después que se acomodan…”. O “El poder corrompe”. Convencernos de que hay una adentro y un afuera de la política fue un logro de la doctrina de seguridad nacional y de todos los interesados en desmotivar a la ciudadanía de ser protagonista de su historia.

Por eso, si tuviera que decir cuál es el rol de los artistas y en particular los que trabajamos con la palabra en esta objetivación de relaciones de poder diría que es el de mostrar al otro o a los diferentes, no como límites sino como una amplia gama de posibilidades, sensibilidades y experiencias. Mostrar las riquezas existentes en la diversidad de seres, de ideas y de conductas. Y hacerla palabras. Y en lo posible poiesis.

Björnen sover (Canción infantil escandinava)

Bjørnen sover,
bjørnen sover,
i sin lune bo
Han er ikke farlig,
når man blot er varlig!
Men man kan dog,
men man kan dog,
aldrig på ham tro!

Imse vimse spindel (canción infantil sueca)

Imse vimse spindel  klättrar upp för trå’n

 ned faller regnet spolar spindeln bort

upp stiger solen torkar bort allt regn

imse vimse spindel klättrar upp igen