De todas maneras va

El hallazgo de hierro en nuestro territorio motivó una amplia gama de opiniones provenientes  tanto de las organizaciones sociales como del espectro político. Desde los que alentaban la esperanza de desarrollar una industria siderúrgica pujante, pasando por los que alertaban contra las concepciones extractivistas hasta los que denunciaban potenciales daños irreversibles en nuestro ecosistema. La minera Zamin Ferrous enlenteció su instalación en nuestro medio sorprendida ante una comunidad cívica acostumbrada al ejercicio democrático de debatir todos sus pasos. Sin embargo, la envergadura de los yacimientos de hierro que aparentemente posibilitaría convertir al país en el octavo productor de hierro en el mundo  y el proyecto de ley que está a discusión en el Parlamento permiten afirmar que el emprendimiento de todas maneras sigue adelante.  

Ya desde 1950 Uruguay viene investigando la existencia de yacimientos de hierro en Valentines, un viejo poblado entre los departamentos de Florida y Treinta y Tres que apenas superaba los doscientos habitantes. Primero fue el Estado, luego un grupo de geólogos alemanes, y desde 2007 la empresa minera Zamin Ferrous. Como consecuencia de la última y exitosa investigación surgió el proyecto de explotación de hierro Aratirí que, según sus promotores, permitiría la exportación de 18 millones de toneladas de mineral de hierro por año lo que supondría el ingreso anual de 1.400 millones de dólares durante veinte o treinta años e implicaría la inversión de tres mil millones de dólares. Los ingresos para la empresa serían de 2.790 millones de dólares anuales.

De qué hablamos cuando hablamos de Aratirí

Aratirí  incluiría un complejo minero, conformado por cinco minas de extracción a cielo abierto y una planta de beneficiamiento donde se separaría el hierro de la roca por trituración y métodos magnéticos, algo posible por el tipo de mineral existente en la zona, la magnetita, ambos ocuparían unas 6.210 hectáreas; un mineroducto de 212 km de longitud que comunicaría la planta con la terminal portuaria; un puerto multipropósito de aguas profundas, el primero del Cono Sur, previsto inicialmente para La Angostura y actualmente planificado para la franja costera que va entre El Palenque y Puerta del Sol en el departamento de Rocha, más la instalación de líneas de alta tensión y un emisario subacuático para vertido de aguas hacia el océano.

A nivel político partidario, a instancias de Presidencia y con participación del Poder Ejecutivo, se conformó en 2011, una Comisión Multipartidaria de Análisis de la Minería de Gran Porte. Lo acordado es la base del Proyecto de Ley remitido por el Poder Ejecutivo ante el Parlamento y hoy a discusión de la Cámara de Diputados. Actualmente la Cámara definió la conformación de una Comisión Especial para el estudio de la mega minería integrada por nueve diputados, cinco frenteamplistas y cuatro de la oposición que tendría plazo hasta el 31 de marzo para estudiar el proyecto, incorporar agregados o realizar observaciones al texto inicial.

El marco legal

El proyecto de ley viene a completar un sistema de normas conformado por el Código de  Minería de 1982 y los ajustes realizados mediante la Ley 18.813 de 2011. En el mismo se expresa la necesidad de un Estudio de Impacto Ambiental y visto que el hierro es un recurso no renovable, de un plan de cierre para el reacondicionamiento de la zona que garantice el uso sustentable del lugar donde se realizó la extracción. El plan de cierre implica también la recomposición en caso de haber daños del ambiente. Se establece la firma de un Contrato de Concesión entre el Poder Ejecutivo y la firma titular del proyecto. Define que el Estado debe participar de las rentas de la explotación visto que es el propietario del subsuelo por lo que se incorpora un adicional al Impuesto a las Rentas de las Actividades Económicas (IRAE). Entre otras cosas, el proyecto de ley también establece qué se hará con los ingresos tributarios y el canon de producción obtenido por el Estado por  la Minería de Gran Porte: el 70% se destinaría a un Fondo Soberano Intergeneracional de Inversión (FSII) y el 30% restante se destinaría a los objetivos trazados por la Multipartidaria y al fortalecimiento de las capacidades técnicas de los organismos de control y seguimiento de proyectos.

Otro paso en el intento de puesta a punto ante el inminente desarrollo de la actividad minera de gran porte, fue dado por el Ministerio de Trabajo que ha tomado la iniciativa de ratificar el Convenio de la OIT sobre Seguridad y Salud en la Minería, vigente desde 1998 pero desjerarquizado dada la escasa actividad minera en nuestro país. El mismo establece que el Ministerio podrá “suspender o restringir, por motivos de seguridad y salud, las actividades mineras y el establecimiento de procedimientos eficaces que garanticen el ejercicio de los derechos  de los trabajadores”.

El Estudio de Valoración Económica Ambiental

Una etapa culminada es la elaboración de los estudios solicitados a Aratirí por parte de la Dirección Nacional de Medioambiente (DINAMA) entre los cuales está el “Estudio de Valoración Económica Ambiental del Proyecto Valentines” realizado por el Ec. Gustavo Bittencourt.

En entrevista con Cuadernos de Compañero, Bittencourt consideró a Aratirí como “un proyecto novedoso en cuanto a su ingeniería, bastante bien pensado. Tiene mucha inversión de dinero y presenta soluciones que parecen razonables, por lo menos todo lo que aparece como posible impacto ambiental puede ser mitigable con las medidas que están previstas. Por supuesto que hay riesgos ambientales, por ejemplo, la emisión de material particulado, por eso esa zona se estaría regando permanentemente. Si no se hiciera podría ser riesgoso para la salud humana en las zonas aledañas aunque estaría dispersando materiales no tóxicos, sin embargo no sería más riesgo que vivir en la ciudad. Hay que tener algunas estaciones de monitoreo que den cuenta de que se está haciendo bien. De todas maneras tendría menos impacto ambiental negativo que un tambo de dos mil cabezas al estilo de los que se están implementando y no se sabe qué hacer con los residuos sólidos”.

Con respecto al mineroducto, Bittencourt cree que no genera riesgos y en cuanto al puerto de aguas profundas, la construcción costera se había planeado en un principio “en algún lugar que hoy no tiene uso turístico, nosotros lo valoramos como si tuviera valor turístico pero eran playas profundas y peligrosas. Se hicieron estudios con biólogos, se contrataron barcos y se llegó a tener un conocimiento de la biología marina que no se tenía antes. Habría que hacer un dragado pero según los biólogos no transformaría la biología marina de la zona. Tampoco había casi impactos visuales desde los lugares donde hay turismo actualmente. En general, los costos ambientales del proyecto si las medidas de mitigación se hacen bien, no parecen ser elevados.”

El impacto en el desarrollo

En lo que refiere al impacto sobre el desarrollo, considera que cambiaría “una zona que está muy deprimida generando empleo. Sería un impacto grande durante la instalación que después se perdería al estar funcionando”. Para el economista lo más interesante es la parte de la que se apropia el Estado mediante los impuestos, “a diferencia de las plantas de celulosa que están en zona franca, acá habría una recaudación fiscal superior a lo que se cobra a todo el sector agropecuario junto. Depende de lo que se haga con eso, pero se podría destinar a la educación o a cualquier proceso que mejore las capacidades sociales. Podría ser un fondo de desarrollo interesante para un montón de cosas. Se abre la posibilidad de tener actividades conexas como usar el hierro como materia prima o un proyecto vinculado a la venta de servicios logísticos asociados al puerto de aguas profundas. En términos de crecimiento económico esto implica un salto por una vez, de golpe empezaríamos a exportar mil y pico de millones de dólares en hierro. El grueso se lo lleva la empresa, la otra parte se la queda el Estado y la otra sería los sueldos de los trabajadores. Si se usan esos recursos fiscales de una manera razonable sería como agregar una quinta pata a lo primario: la celulosa, la soja, la carne y los lácteos.”

Con respecto a los puntos débiles del proyecto Bittencourt opina que son los mismos que tiene cualquier proyecto asociado a la primarización “que por sí mismo no transfieren al resto de la economía una alta tasa de crecimiento a largo plazo. El desarrollo está asociado a la producción con agregado de conocimientos. Este proyecto no suma a esa idea de desarrollo. Lo que aporta es un fondo de recursos fiscales que se puede aplicar a esta otra idea de desarrollo. Que tengamos ahora la tasa de desempleo que tenemos tiene que ver con que tengamos 5.000 trabajadores en Conchillas trabajando para Montes del Plata. Pero a largo plazo no es en la primarización donde está el desarrollo.”

No todas son rosas

Al preguntarle sobre los riesgos intrínsecos a este proyecto, mencionó la llamada enfermedad holandesa, “o sea que el ingreso de muchos dólares ya sea por las exportaciones o por la propia inversión que se realiza termine deprimiendo el tipo de cambio, los efectos no se puedan neutralizar y eso quite rentabilidad a las actividades y disminuya la posibilidades de diversificación de la economía hacia otras actividades con mayor agregado de valor o de mayor conocimiento.” Sin embargo, en su opinión eso depende de cómo se maneje el fondo fiscal. “Creo que es una oportunidad importante” agregó, “pero no es la transformación del país. Las reglas que se les están poniendo en términos de recaudación fiscal son bastante diferentes que las de las papeleras y ahí es donde está la gran diferencia. Pero tenemos un déficit de planificación.”

Una visión diferente es la que aporta Carlos Anido, ingeniero, asesor del PIT-CNT y de REDES. Para Anido, la demanda de hierro se inscribe en el marco de “una especulación desatada luego del 2008 cuando los papeles se fundieron debido a las hipotecas basura de EEUU que intoxicaron todo el sistema mundial de bancos y fondos de inversión. La especulación a corto plazo que da la máxima ganancia se desplazó a las materias primas, los alimentos y el acaparamiento de tierras”. Según Anido esta sería la razón por la que los precios “de los metales se multiplicaron por 4 o 5 veces. Esto ni era ni es estable, forma parte de las burbujas del casino mundial en que se ha convertido el capitalismo global que van explotando sucesivamente, primero las inmobiliarias, luego las hipotecas, está llegando el momento de los metales, salvo el oro que está siendo tomado como moneda de reserva, no por su uso tecnológico que es comparativamente pequeño.”

La opinión de los ambientalistas

Para el asesor del PIT-CNT “la gran demanda de hierro proviene sobretodo de la expansión urbana mundial por la transferencia de gente del campo a la ciudad, por la construcción edilicia especulativa (torres y habitaciones donde invertir fondos de obscuro origen) y el transporte aumentado”.

“La minería también tiene sus tiburones financieros” alerta, “y estos depredadores aparecen como empresas llamadas “junior” que pescan en aguas internacionales, en general operando para otras empresas mineras más grandes, consiguiendo los permisos de explotación y haciendo el gasto político, social, de cooptación o compra de funcionarios y ex funcionarios y en general todo el trabajo sucio necesario para la obtención si es posible de la llamada “licencia social”.”

En ese contexto, Anido afirma que “América Latina está invadida de estos “proyectos” y Uruguay no es la excepción. Lo que sí es diferente es que es el único caso donde estos especuladores se intentan instalar en una planicie agrícola rica que forma parte de uno de los llamados graneros del mundo”.

Para Anido, Zamin Ferrous sería una de las empresas “junior”, “no tiene antecedentes mineros y lo que sí ha hecho en Brasil es conseguir permisos para una mina y venderlo luego a otra empresa internacional de las grandes que no ha hecho otra cosa que especular, con ganancias fáciles”, afirma. “Pensamos que un negocio similar pero más grande especulativamente se intenta aquí. Las cantidades inusuales planteadas para la extracción, las inexactitudes en la evaluación y el proyecto, los efectos sobre el campo denunciado (como tres millones de hectáreas para todos los metales, 120.000 solo para Aratirí), la costa turística y paisajística de alto valor inmobiliario y sustentable, muestran un negocio a corto plazo, no más de doce años, subsidiado en energía y en infraestructura que la rodee, todo inconveniente para el país por los empleos agrícolas y de todo tipo, incluso industriales que se pierden.”

Por último concluye que “solo manteniendo un volumen limitado se podría intentar explotar una minera no renovable que pueda articular con la producción agrícola, para ser objeto de una explotación racional, multigeneracional, poniéndole reglas al capital y al mercado, lo más sustentables posibles, haciéndose cargo de todos los costos ocultos que hoy le pasan a la sociedad, sin subsidios energéticos, con transparencia de funcionamiento y sin corrupción”.

El debate aún está abierto. Habrá seguramente más opiniones e información para enriquecerlo y probablemente nos ocupe el próximo período no sólo cuando definamos qué hacer con el yacimiento de hierro encontrado sino cuando evaluemos los resultados.

Publicado en la revista Cuadernos de Compañero Nro.10

Que vencen los imposibles el amar y la constancia[i]

Entrevista a Eugenio Ayala

Subdirector de la División de Desarrollo Productivo de la Intendencia de Artigas

Eugenio Ayala

Artículo 22

Toda persona, como miembro de la sociedad, tiene derecho a la seguridad social,

y a obtener…

… la satisfacción de los derechos económicos, sociales y culturales,

indispensables a su dignidad y al libre desarrollo de su personalidad.

De la Declaración Universal de Derechos Humanos

Durante la crisis económica del 2002, a todos nos sacudieron las graves denuncias en materia de desnutrición infantil que venían del departamento de Artigas. Con el gobierno del Frente Amplio empezaron a haber signos de despegue. Emprendimientos de la envergadura de ALUR y las políticas socioeconómicas de carácter nacional permitieron salir de la emergencia a los sectores más carenciados. Pero nada es de un día para el otro. Hoy, la Intendencia de Artigas, por primera vez con un gobierno frenteamplista a cargo de una mujer, enfrenta el desafío de impulsar el desarrollo productivo y con él la inclusión social. Eugenio Ayala (Pachi), subdirector de la División de Desarrollo Productivo del departamento, nos habla de sus esfuerzos.

“Los proyectos que estamos trabajando tienen un gran contenido social y de inclusión. Las dimensiones que nosotros les damos a estas políticas están vinculadas al desarrollo rural que para nosotros pasa por la organización de la gente. Desembarcar con políticas sociales y de desarrollo en los lugares donde no han entrado otras políticas nacionales supone cumplir un rol de articulación y trabajar con la pobreza. Ellos son los grandes olvidados y los que aumentan las estadísticas de éxodo del medio rural” nos dice Ayala. Desde la División que dirige se promueve la asociación de productores y trabajadores rurales, en parte siguiendo los lineamientos del Ministerio de Ganadería que viene trabajando en un registro de los productores con menos de 500 hectáreas de tierra. En Artigas son los que enfrentan mayores dificultades económicas y de integración a procesos colectivos de producción. En esas familias de productores “muchos gurises han dejado de ir a la escuela, muchos salen del medio rural porque no es atractivo para desarrollarse, el trabajo femenino es muy escaso y en la familia, al ser una organización machista, la mujer cumple el trabajo pero no tiene posibilidades de desarrollarse, ni económica ni socialmente” agrega.

Fabricación de baldosas en el Centro de Rehabilitación “Pintado Grande” en convenio entre la Intendencia de Artigas y el Ministerio del Interior

Se proponen tener en cuenta las políticas de género y juventud impulsando la capacitación de esos sectores para el desarrollo productivo. “Estamos trabajando fuerte en la presencia de la escuela en el medio rural, lamentablemente tenemos deficiencias a nivel nacional, hay escuelas que no tienen luz o que funcionan con dos o tres alumnos, o que no pueden trabajar con las XO, los locales están bastante desmejorados en algunos casos. Creemos que la escuela es un eslabón importante en estas políticas sociales que desde el gobierno departamental y el gobierno nacional podemos llevar adelante”. Se trata de un trabajo de articulación también con el Ministerio de Ganadería y con el MIDES que “tiene una buena penetración en el medio rural”.

Otro de los problemas que encuentran es el del derecho a la ciudadanía, “hay muchos lugares en la campaña donde los gurises no tienen cédula”. Para resolverlo coordinan con el Ministerio del Interior.

Centro de Rehabilitación “Pintado Grande”

Cuando se trata de impulsar el desarrollo productivo lo hacen a través de proyectos con un componente social importante. Por ejemplo “un fondo de desarrollo lechero. La realidad departamental es diferente a la del resto del país, acá el 80% de la producción es de leche cruda y los productores son extremadamente chicos. Primero hay que trabajar en la organización de los productores, en la formación de cooperativas”. A esto se han abocado desde el 2007. Luego comenzaron “a trabajar en el fortalecimiento institucional del trabajador lechero y su familia”. Ayala enumera los componentes de este proceso: capacitación, búsqueda de alternativas, participación de los productores en las asambleas para que sean verdaderos procesos autogestionados y participación en la toma de decisiones de la gran mayoría de las personas. Para eso crearon “un fondo de estímulo a la producción lechera formal que permite mejorar la sala de ordeñe, mejorar la calidad de la comida y el rodeo genético”. Este proyecto se encuentra en su segunda fase y en él se han invertido 200.000 dólares. Ahora se trata de buscar formas de industrialización de la leche, “para esto se contrató a una consultoría financiada por la Oficina de Políticas Territoriales de OPP y el Ministerio de Industria. Esto nos va a permitir dar un salto cualitativo en la producción lechera y en la organización. Este es un proceso instalado que está madurando hacia una cooperativa formal y trabajamos en la conformación de una sociedad de fomento que nuclee a todos los grupos que se vayan armando de pequeños productores y asalariados rurales”.

Taller de talabartería en el Centro de Rehabilitación “Pintado Grande”

Ayala divide el departamento y las posibilidades de desarrollo según la calidad de su suelo. “La zona oeste con sus problemas y sus virtudes, tiene suelos profundos con gran empuje de agroindustrias como ALUR. Allí hay productores con una cultura de industrialización importante como la azucarera y la generadora de energía alternativa. Luego está la zona este con suelos de basalto superficial, suelos pobres con alto riesgo de sequía, donde hay estancias muy grandes pero también una cantidad de productores chicos, generalmente ganaderos ovejeros, a los que su unidad agropecuaria no les permite vivir dignamente por métodos tradicionales y que tienen una gran dificultad para asociarse. Queremos trabajar para dejar instaladas organizaciones de productores que sepan reclamar sus derechos y que sepan que en el proceso colectivo siempre van a estar mejor que individualmente. Para eso se creó un Fondo Rotatorio con Uruguay Integra que se llama Proyecto Ovino, donde se capacita a los productores. El productor chico generalmente cría el ganado y lo vende chico, o sea que el valor agregado del ganado gordo no queda con él si no que el productor grande lo compra, lo inverna y lo vende a los frigoríficos. Este proyecto capacita al productor y a sus hijos en el engorde de corderos, le financia la producción de comida y le ofrece diferentes alternativas tecnológicas”. La primera etapa finalizó con una evaluación positiva, “se trabajó con 30 productores y se faenaron 2800 corderos. El productor tuvo un 40% más de ganancia. Hoy hay demanda de parte de los productores para entrar a este programa lo que nos permite decir que la segunda etapa va a ser más positiva aún. Ahora, lo que queda instalado acá son grupos de productores. Coordinamos con Colonización el acceso a campos para el engorde colectivo como la Colonia Juan Pablo Terra. Hoy trabajamos en el mejoramiento de pasturas y en la producción de cordero pesado. Para nosotros lo más importante es el proceso de trabajo colectivo en la fase productiva y en la toma de decisiones. Un día nos vamos nosotros y quedan los grupos con conciencia de que pueden trabajar juntos”.

Visitantes en la chacra del Centro de Rehabilitación “Pintado Grande”

La tercera es una zona de arenisca en los alrededores de Artigas, “difícil de trabajar, de producción hortícola y dedicada fundamentalmente al cultivo del tabaco. Este cultivo tiene la particularidad de que hay que dedicarle mucho tiempo y es prácticamente un monocultivo. Es bastante esclavizante y no existe una organización con incidencia entre los productores que pueda negociar con la industria. Para nosotros los desafíos son tres. Uno, el 80 % de este cultivo está asentado en una zona de productores que no tiene resuelta la tenencia de la tierra. Colonización va a solucionar este problema para que los productores puedan acceder a créditos. Además la estabilidad les permitirá hacer inversiones. Segundo, los tamaños de los predios son demasiado chicos. Estamos impulsando un proceso de diversificación productiva para que el productor pueda llevar adelante su vida sin depender de un monocultivo. El cultivo del tabaco tiene algo positivo y es que tiene solucionada la venta e industrialización pero trabaja con mano de obra familiar, y si analizamos los salarios que percibe cada integrante de la familia durante el año, estos son magros e irrisorios. Lo que queremos no es sustituir el cultivo del tabaco sino instalar otras alternativas que le permitan al productor definir si quiere seguir con el monocultivo o no. Por ejemplo, la horticultura, aunque tiene el problema de la comercialización. Entonces también tenemos que promover cadenas agroindustriales chicas y grandes que le permitan al productor plantar con la seguridad de que va a vender. Para eso impulsamos el proyecto Pintado Grande”.

Fabricación de ladrillos en el Centro de Rehabilitación “Pintado Grande”

Entre las dificultades que encuentran, Ayala señala el de las tecnologías a aplicar, el acceso a créditos y el convencer al productor de que le va a ir bien ya que se trata de un sector social con dificultad para agremiarse y para integrar un proyecto colectivo.

El Proyecto Pintado Grande se asienta en un predio cedido en comodato por el Ministerio del Interior. Allí se instalarían áreas demostrativas en la faz productiva. “Son 139 hectáreas a las que el productor puede ir a capacitarse, mirar y ver si le sirve o no. Para eso instalamos praderas para el engorde de corderos, con el Instituto de Investigación Agropecuaria vamos a hacer un banco de semillas, producir plantines para que el productor pueda acceder a ellos por costos reducidos, estamos trabajando también en la producción de cerdos y en estos predios también incluimos algún productor que no tenga tierras productivas”.

Fabricación de ladrillos en el Centro de Rehabilitación “Pintado Grande”

El acuerdo con el MINT incluye que la Intendencia de Artigas capacite a un grupo de reclusos seleccionados por el ministerio y en régimen de extramuros. La capacitación es la misma para los presos que para los productores y se les ofrece “en todas las tecnologías que se manejen en ese predio. ALUR va a invertir unos cientos de miles de dólares y va a instalar una microdestilería de producción de alcohol carburado. Es un proyecto con cultivos alternativos, no caña de azúcar sino sorgo sacarígeno y boniato. El boniato es uno de los cultivos que se adapta a estas tierras, sirve para la alimentación humana y el descarte de un 60% serviría para producir alcohol a base de almidón de boniato. Es una tecnología brasilera adaptada a pequeños productores, va a producir unos mil litros de alcohol diario y alrededor de esta usina van a funcionar las hectáreas de cultivo. Si validamos la tecnología y el productor se entusiasma, nos permitirá integrar a los pueblos de la campaña a cadenas productivas agroindustriales. Colonización tendrá que ver de qué manera los habitantes de los pueblitos, las mujeres y los peones rurales, pueden acceder a las tierras. No tenemos muchas alternativas para los pueblos de la campaña. El boniato tiene un componente de mano de obra familiar muy importante. Si hacemos un cálculo comparativo entre la rentabilidad del cultivo usando mano de obra familiar y usando mano de obra contratada vemos que con mano de obra familiar se trepa a un 200 o 300% la rentabilidad, es un cultivo muy barato que su tecnología la manejan los productores muy bien. Permite hacer con los desechos de la cosecha la vinaza, muy rica en proteínas, permite instalar una cadena de producción animal en combinación con ella. No tiene impacto grande en la economía del país, pero tiene un impacto social muy importante, porque les estamos generando alternativas a los productores familiares y también a los habitantes de la campaña que hoy no las tienen. Hay pueblos que están desapareciendo, las escuelas que hace unos años tenían 80 o 90 alumnos hoy tienen 25. Nosotros tenemos que revertir esta situación generando proyectos productivos y cadenas de riqueza que permitan a la mujer, al hombre y a los niños poder mantenerse, capacitarse, estudiar y hacer cursos universitarios. Y si la idea funciona se pueda extrapolar a toda la zona norte del país.”


[i] De Bartolomé Hidalgo

Publicado en la revista Cuadernos de Compañero Nro.8