Queremos tanto a Julio Cortázar

Por escrito gallina una

Con lo que pasa es nosotras exaltante. Rápidamente del posesionadas mundo estamos hurra. Era un inofensivo aparentemente cohete lanzado Cañaveral americano Cabo por los desde. Razones se desconocidas por órbita de la desvió, y probablemente algo al rozar invisible la tierra devolvió a. Cresta nos cayó en la paf, y mutación golpe entramos de. Rápidamente la multiplicar aprendiendo de tabla estamos, dotadas muy literatura para la somos de historia, química menos un poco, desastre ahora hasta deportes, no importa pero: de será gallinas cosmos el, carajo qué.

Julio Cortázar

Marcha, Año XXVIII Nro.1333,  9 de diciembre de 1966

Dibujos

 

el libro como alimento 014

 

el libro como alimento 013

 

El 11 de julio asistí a la Cooperativa Bancaria. El motivo: un concurso de dibujos sobre temas de Guidaí en tiempo de piratas. Como es habitual en esas actividades, leímos uno de sus capítulos. Hoy fue la presentación de los dibujos. Comparto dos de los que más me impactaron. Sus autores son Sofía y Pedro.

Proclama de Madres y Familiares de Uruguayos Detenidos Desaparecidos

A LA OPINIÓN PÚBLICA

¿Puede, una persona consciente, sensible, conocedora de la realidad del Siglo XX –con sus horrores pero también sus avances en relación a los derechos y deberes de las personas- pensar que la Ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado- votada entre gallos y medias noches en 1986 bajo la prepotencia amenazante de los militares contribuiría a devolver a nuestra sociedad dignidad y paz? Sinceramente creemos que no, que ese mamarracho jurídico destinado a legalizar la impunidad de corruptos, torturadores y asesinos de la dictadura, encubierta por un apenas inteligible nombre, era sólo una aberración y una inmoralidad. Lo dijimos entonces, lo repetimos todo este tiempo y lo reiteramos hoy. En aquel entonces, junto a distintos sectores de la sociedad, oriundos de diversos partidos políticos, de diferentes religiones, de movimientos de distintos orígenes sociales y culturales, conformamos una Comisión Nacional Pro Referéndum con el fin de anular la Ley. Dijimos dos cosas al respecto: que la Comisión se disolvería una vez realizado el referéndum y que acataríamos el resultado. Con mucho esfuerzo, bajo un clima adverso donde apenas contábamos con lugar en la prensa, con sacrificio, nos lanzamos a posibilitar ese imponente acto de democracia directa, el referéndum contra la Ley. Convocábamos a un pueblo que habiendo vivido una larga dictadura, recién empezaba a recuperar el ejercicio de un Estado de Derecho, de una democracia representativa y a conocer mucho de lo acaecido. Fue un duro esfuerzo. Entre el bombardeo de mensajes adversos, mentirosos unos, atemorizantes otros, logramos el número requerido de firmas. Empezaba la etapa destinada a obtener el triunfo electoral. Nosotros votábamos la anulación a través de la papeleta verde (que equivale a la rosada de hoy). Arreció la campaña de los defensores de la impunidad. La prensa grande (radial, escrita y televisiva) optó, al igual que los sectores políticos que la habían votado en las cámaras, por una cerrada defensa de su ratificación. En tanto, a nosotros se nos negaba o se intercedía para que no se nos permitiera el uso de los espacios a los que podíamos acceder pagando. Se hizo un enorme trabajo por el “voto verde”: yendo por las casas, por las localidades, lugares de trabajo y estudio, iglesias, esquinas… tratamos de compensar la diferencia. Perdimos por 42 a 55%

Nuestro grupo, como todos los que integraban la Comisión Nacional Pro Referéndum, cumplimos con la palabra y el deber ciudadano: aceptamos el resultado. Aquel ya lejano 16 de abril de 1989, dijimos: – la ley ratifica la impunidad a los criminales, pero nosotros seguiremos buscando la verdad; es nuestro derecho y nuestro deber para con las víctimas y con el mañana; – aprovecharemos cada uno de sus resquicios para avanzar a la justicia; – continuaremos luchando por el nunca más; – seguiremos forjando la conciencia de nuestro pueblo en la defensa de la libertad y los derechos humanos; – seguiremos cultivando la memoria y rescatando la historia que quieren sepultar. Y así lo hicimos. Estábamos institucionalmente solos; éramos un puñado de personas sin recursos materiales, “a la intemperie”, sin otros fines que los que dijimos.

Fueron años duros en los que, sin embargo, recibimos la solidaridad de muchísima gente: – de los que acercaban información, los que testimoniaban; – de los que no olvidaban, los que nos acompañaban; – de los que nos invitaban a sus ámbitos cotidianos para conocer y para que otros conocieran lo ocurrido; – de los familiares de desaparecidos de países latinoamericanos; – de los que se solidarizaron de mil maneras. Gracias a todo esto pudimos seguir, a pesar de la descarga incesante de la muletilla “está laudado” y la arrogancia de los vencedores.

Después vinieron las marchas, la Comisión para la Paz, algunos juicios, los trabajos de archivo, de historia y de memoria, las excavaciones, la Secretaría de Seguimiento… la época actual que todos conocemos. Como siempre dijimos, estamos comprometidos con la verdad, con la justicia (que incluye la sanción social e internacional y descarta la venganza), con la memoria, con la prevención de los crímenes de lesa humanidad, con la condena al terrorismo de Estado, con la vigencia de la libertad y el Estado de Derecho. Fue el atropello a estas cosas que hizo posible la desaparición forzada de nuestros familiares y destrozó vidas, familias y sociedades. Nosotros padecemos las consecuencias más cercanas del problema, pero es la ciudadanía, la sociedad, en última instancia, la que debe buscar las formas de su mejor solución posible. La dictadura no fue una lucha entre dos demonios. Fue arrebatarle al pueblo su libertad para robarle su destino. Sus consecuencias aún las estamos pagando como país y como pueblo, aunque muchos lo ignoren, otros no lo sientan y otros se desentiendan. Poco a poco la gente ha ido retomando la tarea de reconstruir la sociedad, de rescatar la memoria, de respetar más a las personas, de fomentar el desarrollo humano de todos, de profundizar la democracia, de construir la “felicidad pública”. Hemos tratado y tratamos siempre desde nuestra modestia, de apoyar, con el máximo respeto, a los protagonistas de cada una de estas acciones. En el año 2007, un grupo de ciudadanos planteó realizar un nuevo referéndum. Como grupo analizamos la propuesta de participar en la campaña de recolección de firmas. La estudiamos desde diferentes ángulos: ético, doctrinario, jurídico, político, práctico. Finalmente no hubo acuerdo entre nosotros sobre cuál era el mejor camino a seguir. Por tanto, como Grupo, no nos integramos a esa campaña. Cada uno quedó en libertad, como tantas veces en la vida de nuestra asociación, de adoptar el proceder que estimara más pertinente. Pero es importante remarcar un concepto: la discrepancia estaba en el camino a seguir en la lucha contra la impunidad; no estaba -ni está- en que la ley de caducidad es nula, aberrante e inmoral. Desde que se votó estamos contra ella. Hoy, el esfuerzo de la Coordinadora dio sus frutos. Se consiguieron las firmas. El 25 de octubre estamos convocados. El pueblo tiene planteada la opción. Sabemos que hay muchas personas que tienen dudas sobre la conveniencia de este referéndum. Son dudas del pasado. Ahora sólo podemos optar por anular la Ley. Nada puede traer peores consecuencias a la causa de los derechos humanos, a la dignidad de nuestro pueblo y de nuestro país, que se ratifique por segunda vez la infame ley de impunidad.

Madres y Familiares va a estar junto a los compañeros de la Coordinadora este 29 de julio. Ello no implica que ahora nos integremos a la Coordinadora, sino que expresa nuestro compromiso de sumar esfuerzos para la anulación de la Ley. Por tanto, invitamos a cada uno de nuestros compatriotas, cualquiera sea su partido político, su religión, su edad o cualquier otra peculiaridad, a reflexionar seriamente la decisión que adoptará. Apelamos a lo más profundo de su razón y de su corazón, para dar otro paso más para derrotar la impunidad de los criminales; para favorecer el camino de la verdad y la justicia.

Llamamos a sumarse a la campaña para que en octubre finalmente podamos anular la Ley que ampara a los criminales y menoscaba la dignidad de los orientales. Para seguir construyendo la dignidad, sobre la base de la verdad, la justicia, la memoria y el nunca más, convocamos a votar SI a la anulación.

Madres y Familiares de Uruguayos Detenidos Desaparecidos

29 de Julio 2009

CONFUSIONES Y DISCURSOS

 

Publicado en La República, 6 de julio de 2009 

En estos días todos hemos escuchado infinidad de discursos. Este fenómeno preelectoral, que a veces resulta agotador,  es también educador y formador de opinión de la ciudadanía. Sin embargo cuando los discursos se presentan como muy contradictorios con las prácticas  por lo menos se nos prenden unas cuantas luces de alerta. La interpretación más ingenua, de algunos de ellos,  podría ser que estamos ante un cambio cultural; la  más suspicaz,  que se trata de simple demagogia, y entre los que obedecen a un cambio cultural y los que son solo demagogia tenemos una gran gama de tonalidades que muchas veces confunden a la mayoría de los uruguayos. A los que actuamos en política quizá no nos confunden pero nos dejan pensando.

Es probable que sea  esa especie de ambigüedad o terreno de imprecisiones  lo que justifica  la baja participación en la elección interna, o  los porcentajes de votos en blanco y anulados. Lo que los politólogos calificaron como una manifestación  de enojo de  parte de la población. Es también lo que hace que una buena cantidad de uruguayos  sienta  que la política no es lo de ellos. Que no la entiendan.

El ejemplo más fuerte lo da Pedro. “No somos de izquierda ni de derecha, somos uruguayos”, versaba la publicidad de Bordaberry en MSN. Basta ver en qué sectores reúne sus principales apoyos  para no creerle. Si a esto agregamos que ya hace tiempo dejó de lado su apellido, creo que sin duda estamos ante un caso de discurso travestido.  

Similares declaraciones, en cuanto a no ser ni de derecha ni de izquierda, las hizo Lacalle. Pero no sólo el discurso, también el manejo de lo simbólico. En este espacio Pepe Mujica expresa, sin poses, a los sectores más populares por la simple razón de que vive  como tal. También en el plano simbólico, Mujica da una imagen de  sabiduría, no por el saber que proviene de la academia sino del que se admiraba en las antiguas comunidades. El que emanaba esa suerte de respetabilidad por  los años bien vividos.

Competir con eso no es fácil pero Lacalle lo intentó. El día de las elecciones vimos al candidato blanco recorrer lugares de votación con su bastón a cuestas, la mayor parte del tiempo en el aire, comprando bizcochos,  “para la barra”, faltó decir, y preocupándose por la falta de calefacción de los clubes más humildes. El frío de los  más humildes no fue precisamente lo que le preocupó cuando instaló en sus primeros tres meses de gobierno el paquete de leyes neoliberales que jaqueaban los bolsillos de las familias trabajadoras. El  impuesto a los sueldos, la flexibilización laboral, el achique del Estado, la no convocatoria a los consejos de salarios, los precios y los salarios librados a las leyes de la competencia, y luego, la compra de bancos fundidos para proteger no a los pobres sino a sus amigos. Todo eso está bien guardado en la memoria de los que éramos adultos en esos años.

En los partidos tradicionales se montan confusiones desde la publicidad, los que son de derecha se visten de centro y se monta un gran escenario de unidad y abrazos correligionarios.

Con otros contenidos y alcances, en el Frente Amplio,  existen  confusiones sin  motivos  publicitarios pero que sí adquieren dimensión pública.  Es así que la mayoría quedamos sorprendidos cuando el 28 de junio, luego de que  Marcos Carámbula se acercara con sonrisa fraternal a saludar al futuro presidente de los uruguayos,  Astori por el contrario, enviaba  una carta en la que parecía obviar el hecho más importante de la noche: que había perdido las elecciones internas. Y aquí  comienza  el  gran desconcierto para los frenteamplistas cuando  el sector minoritario hace un discurso y se comporta como si fuera un sector mayoritario.

En la misiva, presentada por Fernando Lorenzo ante conferencia de prensa,  Astori afirma algunas cosas que también hay que leer entre líneas. “Nos necesitamos, no solo para sumar visiones, esfuerzos, fuerzas, sino para algo más importante…”. También, “Para poder realizar este aporte existen diversos caminos, pero hay un punto de partida fundamental que es el respeto a todos los ciudadanos, a nuestro pueblo frenteamplista, pero también a nuestros votantes. Nadie es dueño de los votos…”. Y por último  propone iniciar “conversaciones para definir y acordar los aspectos programáticos y políticos hacia las elecciones y para encarar un nuevo gobierno progresista”.

Cuando el compañero de Asamblea Uruguay (A.U.)  quedó en tercer lugar en la votación de candidatos presidenciables del Frente Amplio durante el último congreso, se criticó el ámbito de decisión,  les pareció que ése era un ámbito donde primaban los aparatos partidarios ignorando el hecho de que A.U. también es un partido político o sea un “aparato”. Ahora, las  elecciones internas abiertas, el máximo órgano para elegir a un candidato a la Presidencia, parece  no ser suficiente a la hora de reconocer la victoria de José Mujica. Se ignora el hecho de que el candidato electo puede elegir otro vicepresidente que no ponga condiciones  y que no se abrogue el derecho a exigir la rediscusión de temas programáticos que fueron  exhaustivamente discutidos por todos los frenteamplistas, en los comités de base, las comisiones y subcomisiones de programa, el congreso y el plenario, en forma participativa y jerarquizada. Parece ser que luego de hacer históricamente un discurso que postula la democracia y el libre juego de minorías y mayorías a través del voto, no se toma en cuenta el más importante de los capítulos de la democracia representativa: respetar la voluntad mayoritaria, que por segunda vez, en otro ámbito, elije a Mujica como candidato a la presidencia.

La democracia es asumir la diversidad de discursos, sin duda, pero es, fundamentalmente, respetar la voluntad de la mayoría. Cualquier solución que suponga otra cosa cae en un grave error.  Y cualquier solución que suponga que las bases frenteamplistas y los miles de votantes son los que se equivocan porque no saben o no comprenden, es un acto de soberbia de la mal llamada erudición que tendrá luego un costo en compromiso, en votos y en adhesión a nuestro programa de cambios.

Amenazar con llevarse la pelota para la casa cuando ni el público ni el juez le da la razón, ni en los campitos de futbol es bien visto. Y pretender tener las prerrogativas del vencedor por esos métodos es  antipático, en el campito y en todas partes.

 

Razones

entrega de papeletas 007

Publicado en La República el 20 de junio de 2009

Sin duda los familiares de los detenidos desaparecidos tenemos razones para ensobrar a favor de la declaración de nulidad de la ley de caducidad en octubre. La primera y sencilla lectura es garantizar el derecho a la justicia de ellos, los desaparecidos. Porque fueron detenidos sin mediar el accionar de la justicia, fueron arrancadas sus declaraciones bajo tortura, fueron decididos sus destinos sin derecho a una mínima defensa, y les fueron aplicadas penas inexistentes, por inhumanas, en nuestro derecho: asesinato y desaparición de sus cuerpos. Es este accionar, la tortura, el asesinato y la desaparición, lo que convirtió al Estado en responsable de crímenes de lesa humanidad. Porque fue una política impulsada desde sus principales exponentes. Para realizarla habían usurpado el poder por la fuerza, perseguido y encarcelado a todos los que se le opusieron y sembrado el terror.

Por ellos, por los que fueron víctimas de la doctrina de seguridad nacional, vamos a votar a favor de anular la impunidad. Porque aclaremos, no fueron víctimas de una patota, no fueron víctimas de unos pocos desalineados, lo que hubo en nuestro país fue una política impulsada desde los altos mandos y aprendida por todos los militares del Cono Sur en la Escuela de las Américas.

Pero no sólo por ellos. Lo que está en juego en octubre es en qué tipo de sociedad queremos vivir. Lo que los familiares y luchadores por los derechos humanos hemos llamado NUNCA MÁS.

En los ´80, cuando a la apertura democrática le siguió la impunidad, todos nos sentimos vulnerables y al reclamar justicia, reclamábamos también, de alguna manera, garantías. Sentíamos que el lobo estaba allí, encerrado en los cuarteles pero listo a salir en cualquier momento con sus prácticas bárbaras. La justicia era y es una garantía de no repetición de los crímenes. Esperábamos que desalentara a los que habían torturado, asesinado y desaparecido seres humanos a no reincidir, como se espera de cualquier delincuente que no reincida en sus prácticas antisociales. Sin embargo, durante veinte años, eso no sucedió y tampoco hubo de parte de filas castrenses la construcción de una revisión autocrítica por haber violado la Constitución y avasallado las instituciones democráticas. Las dos miradas subsistieron en nuestra sociedad, sólo que una es democrática y la otra no. La otra es totalitaria y se sustenta en el no respeto a los derechos humanos.

En los últimos tiempos asistimos a un lento pero positivo proceso de democratización de nuestra sociedad y la población ha conocido mucho más sobre nuestra historia reciente que en los 20 años anteriores en que la complicidad y promiscuidad con los delincuentes de lesa humanidad eran políticas impulsadas desde algunos sectores de los partidos tradicionales en el gobierno. Estas políticas se amparaban en la necesidad de todos los uruguayos de encarar el futuro y dejar definitivamente atrás las tristezas del pasado. Es sólo que ese sentimiento común tiene dos caminos posibles, hacer las cosas bien de una vez o postergar indefinidamente la indignidad de no haber sabido defender un sistema de convivencia acorde con los valores humanistas que propugnamos. Ese dilema atraviesa la sociedad más allá de los partidos políticos. Está presente en hombres y mujeres del Partido Nacional, del Partido Colorado, del Partido Independiente e incluso en el Frente Amplio. Trasciende las posiciones tomadas por ellos indistintamente de los mecanismos de decisión que se hayan usado para resolver sobre este tema. Por eso en las jornadas de recolección de firmas nos encontrábamos con votantes y militantes de los partidos tradicionales que firmaban, algunos lo hacían público e incluso otros se sumaron a la campaña y juntaron firmas. Es a ese sentimiento de ciudadanía responsable ante el pasado reciente que apelamos ahora cuando nos preparamos para resolver algo tan crucial para nuestra historia. Demos vuelta la página, sí, pero después de haberla leído a cabalidad. De una vez por todas hagamos las cosas bien. Para eso, nos necesitamos todos. Para construir un país más democrático es preciso la voluntad concienzuda de cada uno en un accionar colectivo.

Hacer las cosas bien supone que dejemos definitivamente atrás las herencias de la dictadura.

¿Cuáles son esas herencias?

– La desigualdad ante la ley. ¿Cómo es posible que reclamemos prisión para los responsables de hurtos y robos callejeros cuando aún no se ha juzgado a los principales criminales que ha dado nuestra sociedad? ¿Es que unos son más delincuentes que los otros? ¿Es que los delitos más pequeños los convierte en peores delincuentes?

– La impunidad de los delitos más graves que se puedan cometer contra una persona y contra una sociedad. La tortura y la desaparición forzada son considerados crímenes de lesa humanidad porque cuando se cometen la víctima es la humanidad toda. Nuestra convivencia se degrada cuando respondemos con indiferencia ante situaciones aberrantes como éstas y por eso han sido varios los reclamos que nuestros gobiernos recibieron desde organismos internacionales como Naciones Unidas y la Corte Interamericana.

– La subordinación de un poder del Estado a otro. La ley de caducidad establece que el Poder Judicial consulte al Poder Ejecutivo si puede o no juzgar las denuncias de los crímenes cometidos durante la dictadura a pesar de que nuestra Constitución establece la independencia de los tres poderes del Estado y basa en esta independencia la calidad de nuestra democracia.

– La ausencia de revisión autocrítica de parte de nuestras Fuerzas Armadas. Todos los actores de la época han escrito y fundamentado su autocrítica respecto a su accionar menos las FFAA. Estas deben decir que en iguales condiciones no actuarían de la misma forma y dejar definitivamente atrás las doctrinas que sustentaron su acciones.

– El miedo a cambiar, incluso para mejor. ¿Qué tienen para perder los que no infligieron dolor a hombres y mujeres maniatados? ¿Qué tienen para perder los que no jalaron el gatillo contra los detenidos? ¿Qué tienen para perder los que no ocultaron sus restos? ¿Qué tienen para perder los que no robaron sus hijos? Sólo tenemos para ganar una sociedad mejor.

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