Esta vez no



Para analizar la relación entre vivienda y género, nuestro primer intento fue recurrir al análisis de la propiedad de la vivienda según la Encuesta Continua de Hogares (ECH) de 2008. A pesar de que esperábamos que en este campo también las cifras mostraran una situación desfavorable para las mujeres, nos encontramos con que esta vez no sucedía lo mismo. Por el contrario, la brecha de género en la propiedad de la vivienda es a favor de la mujer. Para completar el panorama hablamos también con Silvana Pissano, arquitecta consultora del PNUD para el Programa de Mejoramiento de Barrios del MVOTMA.

Según la ECH el 15.7% de todas las mujeres de cero a 98 años, son propietarias únicas de sus viviendas frente al 9.3% de los varones mientras que la copropiedad es más o menos similar, 19.1% de las mujeres frente a un 20,8% de los hombres.

La brecha a favor de la mujer se mantiene sin importar la edad ni la raza ni el nivel de ingreso. La razón podría ser que hay más viudas que viudos y la proporción de las personas viudas que son propietarias de su vivienda es mayor que en otros estados civiles. El 60,9% de las personas viudas, el 49,6 % de las divorciadas y el 36,3% de las casadas son propietarias de sus viviendas. Y hay seis viudas para cada viudo.

La otra variable que importa es la edad. Como es de esperar, a mayor edad, mayor porcentaje de propietarios. Y a mayor edad, mayor es la brecha de géneros. Mientras que la brecha entre propietarios menores a 24 años es de 0,2% a favor de la mujer, entre los mayores de 65 años es de 6,9%.

Como también  es esperable, a mayor ingreso per capita de los hogares mayor es la cantidad de propietarios de la vivienda.

La brecha a favor de la mujer se mantiene aunque levemente cuando se analiza la propiedad de bienes de capital que generan renta sin adición de trabajo, por ejemplo las viviendas en alquiler.

Esta realidad se da en el 65,6% de los hogares de los uruguayos ya que este es el porcentaje de propietarios de sus viviendas. Sin embargo, no todas las personas que viven en esos hogares son propietarios del mismo.

¿Cómo incide la perspectiva de género entre los que no son propietarios de su vivienda?, ¿de qué otras formas incide el género en el acceso a soluciones habitacionales? Nos encontramos con que en el MVOTMA existe una Comisión de Género, Vivienda y Hábitat destinada a elaborar políticas con este perfil. “Ya en el 2007 surgió la voluntad del gobierno de institucionalizar los mecanismos de género para visibilizar la problemática de las mujeres en las políticas públicas. Trabajando en el PIAI en la prevención de asentamientos teníamos un programa de alquileres para personas que no tenían garantías. A él llegaban muchas mujeres por violencia doméstica que estaban ancladas en el lugar donde eran victimizadas. Uno de sus problemas era la falta de garantía para alquilar. En ese momento yo estaba como asesora en temas de género. En la Dirección Nacional de Vivienda había compañeras que también veían la necesidad de formar un mecanismo de género desde el Ministerio. Le solicitamos al entonces Ministro Arana una resolución al respecto. Fue muy interesante porque eso nos permitió convocar a todos los departamentos y programas del Ministerio. Se les pidió representantes y empezamos a funcionar” nos cuenta Silvana Pissano.

En colaboración con el MIDES tienen un programa de soluciones habitacionales para mujeres que sufren violencia doméstica. Está destinado a mujeres que están en un proceso de salida de esta situación y cuentan con apoyo psicológico, a través de alguno de los servicios de Inmujeres, Comunas Mujer u otras organizaciones no gubernamentales. No es la primera solución habitacional para la situación de emergencia. Actualmente se está trabajando en un proyecto de refugio como solución transitoria. Estas mujeres son derivadas al equipo técnico del Instituto de la Mujer. En una comisión compuesta por este equipo y técnicos de la Dirección de Vivienda del MVOTMA se resuelven cuáles son las situaciones que ingresan al programa, obteniendo un subsidio para alquilar durante dos años. Luego se evalúa la situación incluyendo las posibilidades de la mujer de hacerse cargo de su alquiler, entonces se decide si renovar o no el subsidio a través del programa del MVOTMA para situaciones críticas. Este programa empezó como un proyecto piloto y con este gobierno se decidió que tuviera carácter nacional. El primer convenio que se firmó con MIDES y que puso operativo el programa, en el 2009 preveía 100 soluciones para Montevideo, Canelones y Salto. En el 2010 se amplió a todo el país.

“Otro programa” nos sigue contando Silvana, “es el de capacitación a la interna del Ministerio en temas de medio ambiente y género. Hemos hecho cursos y elaborado informes con perspectiva de género por ejemplo en temas como la megaminería a cielo abierto y analizado cómo incide desde una perspectiva de género. También estamos vinculados al Sistema de Cuidados que ha sido un reclamo histórico del Movimiento de Mujeres”.
Por otra parte, el 8 de marzo, Graciela Muslera, Ministra de Vivienda, se comprometió a incluir la perspectiva de género en el programa de vivienda de autoconstrucción. El programa la incluye como eje orientador y da algunos lineamientos que la comisión de género está intentando concretar en acciones específicas y aplicadas al programa. Esto también se extendió al programa de relocalizaciones que lleva adelante esta administración y al Programa de Integración de Asentamientos Irregulares.

*Publicado en Cuadernos de Compañero Nro.6

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