Delicadas y dulces

 … Cambiá esa cara de seria. Esa cara de intelectual

de enciclopedia, que te voy a inyectar con la bacteria

para que des vuelta como máquina de feria

señorita intelectual ya sé que tienes el área abdominal

que va a explotar como fiesta patronal

que va a explotar como palestino

yo sé que a ti te gusta el rock latino

pero este reggaeton se te mete por los intestinos

por debajo de la falda como un submarino…

Calle 13

En el marco de la Estrategia Nacional para la Infancia y Adolescencia (ENIA) fueron publicados en 2008, los resultados de varios estudios sobre percepciones adolescentes.  Uno de los capítulos estaba destinado a investigaciones sobre su visión de género. Prestamos atención a uno en el que la muestra fue dividida en dos grupos. El correspondiente a los estratos sociales medio hacia abajo ante la pregunta de cuáles eran los atributos asociados a la mujer, señalaron en orden decreciente: “Dulce, Delicada”; “Compañera”, “Fiel”; “Buena madre” y “Comprensiva, Sensible”.  En cuanto a los estratos medio hacia arriba, las respuestas, también en orden decreciente fueron: “Delicada, Dulce”; “Compañera”, “Inteligente”; “Buena madre” y “Trabajadora”.  En lo que refiere a los atributos asociados al varón fueron en el primer grupo: “Compañero”, “Trabajador”, “Fiel”, “Protector” y “Buen padre”. Para el segundo grupo: “Compañero”, “Protector”, “Trabajador”, “Inteligente”, “Delicado, Dulce”.  Estos resultados se repiten con más o menos variación en la mayoría de los talleres de género.

El estereotipo aún predominante de mujer “delicada y dulce”, en primer lugar, nos lleva a preguntar en qué lugar se esconden las imágenes trasmitidas por el baile del caño que de la mano de Tinelli supo convocar multitudes, o las superheroínas, como Tomb  Raider, dispuestas a desplegar todas sus capacidades, físicas e intelectuales, en pos de un objetivo. Sin hablar de la cumbia y el reggaetón con sus mensajes machistas, sexistas y degradantes que terminan por influir más que la educación formal ya que gran parte de la socialización se hace desde la televisión, el cine, la música  y el hogar.   El dilema que se le plantea a una  joven  es entre ser delicada y dulce para convertirse en la mujer anhelada o salirse del closet, al decir de Calle 13, y convertirse en la mujer deseada pero rechazada. Quedan relegadas así, la búsqueda de una identidad propia, la preocupación por los autocuidados y la afirmación de la autoestima.

Parecería ser que estamos ante un caso de doble personalidad de la sociedad uruguaya.

Algunas preguntas a hacerse son: ¿cómo se expresa esa doble personalidad en los microespacios de poder: el hogar, el trabajo, el sindicato, el partido político?; ¿cuál es el comportamiento esperado y/o aceptado en la compañera de vida, de trabajo o militancia y cuál el rechazado quizá desde los lugares más ocultos del inconsciente?; o sea, ¿cómo afecta nuestras escasas posibilidades de felicidad en el mundo de hoy? y ¿cómo afecta la vida de los que se quieren? Si además de una preocupación desde lo social, nos introducimos en los problemas psicobiológicos, encontramos que si para ser aceptadas, las mujeres deben ser dulces y delicadas, léase complacientes, entre las adolescentes esto podría traducirse en conductas sexuales tolerantes. Según un informe publicado por la página de Presidencia en 2007, el 60% de los jóvenes no usaban anticonceptivos. Al mismo tiempo de cada cuatro niños que nacían en el Hospital Pereira Rossell, uno era de una madre adolescente. De estas mujeres siete de cada diez no deseaban tener el bebe ni buscaban el embarazo. Otro dato interesante era que el 100 % de esas madres tenían educación secundaria pero el 80% abandonaban sus estudios. Hoy el embarazo adolescente continúa siendo uno de los principales problemas de salud entre la juventud, especialmente si es carenciada. Al embarazo le sigue el enclaustramiento. Sin preparación para acceder al mercado de trabajo, las madres noveles terminan quedándose en casa y postergando no sólo su escolaridad sino también la construcción de vínculos sociales.

Lo miremos por donde lo miremos, es claro que la educación de género resulta clave para garantizar el bienestar biopsicosocial de las nuevas generaciones e incluso de las viejas.

Desde 2008, se imparte en los centros de enseñanza. Vale la pena agregar: luego de un largo periplo. Ya el 13 de mayo de  1921, el representante Mateo Legnani presentó al parlamento un proyecto de educación sexual para los varones de más de 12 años, que no fue aprobado. En el ´22 Paulina Luisi, primera mujer uruguaya doctora en medicina, publicó el libro “Plan y método de enseñanza sexual” y abordó el trabajo hacia la mujer embarazada y la protección a la madre soltera, la profilaxis del abandono del niño, la  maternidad consciente, la ignorancia e irresponsabilidad sexual. También son múltiples las normas que se fueron acumulando en el derecho internacional y que obligan a la educación de género, comenzando por la Carta de Derechos Humanos de Naciones Unidas, pasando por Viena, El Cairo, Beijing y terminando por la resolución de la Conferencia de Belén do Pará para la prevención de toda forma de violencia contra la mujer. La cuarta generación de los DDHH agregó los derechos ambientales y sexuales y lo hizo a través de los tratados internacionales.

En 1991 se instaló una Comisión que tenía como objetivo elaborar un programa de educación sexual, se aprobó, pero estuvo en funcionamiento sólo hasta 1995. En 2003 se elaboró un nuevo plan y se constituyó un grupo de trabajo operativo en la ANEP pero no se aprobó. Recién con el gobierno del Frente Amplio se integró la educación a las políticas prioritarias del sistema educativo, se creó la Comisión de Educación Sexual del Consejo Directivo Central (CODICEN) y en 2006 se puso en marcha el Programa Nacional de Educación Sexual (PES).

Largamente esperada entonces, se incorporó la educación sexual al Programa de Educación Común,  Inicial, Especial y de Práctica de Primaria integrando como ideas directrices del programa, la democracia social y la integralidad. La sexualidad está en ambos, en el primero como manifestación de los derechos humanos y en la segunda como aspecto de la personalidad. La sexualidad  atraviesa todas las áreas del conocimiento: social, derecho, ética, biología, historia. Especial atención requiere el lenguaje ya que la palabra es la primera gran discriminadora y crea confusión. Hablamos en masculino. Cuando la maestra dice “todos los niños vayan al patio”, una niña se queda sentada y debe ser alentada a cumplir la orden; cuando la maestra dice “todos los niños vayan a jugar al futbol” se levantan las niñas también y se las debe exhortar a quedarse. Ese doble juego entre integración y discriminación nos acompañará toda la vida. Los Centros de Formación Docente ofrecen Seminarios de Sexualidad, obligatorios desde 2008,  antes eran sólo optativos. Para los docentes egresados con anterioridad a 2008 se ofrecen cursos a distancia. Además está integrada tanto en Secundaria como en UTU. En Secundaria en los primeros, segundos y terceros del Ciclo Básico y en el primer año del Segundo Ciclo. Secundaria cuenta con 200 referentes de educación sexual aunque necesitaría más. Razón por la cual no se dicta en la totalidad de los liceos. En UTU también se dicta en talleres curriculares de dos horas semanales, en primero y segundo del Ciclo Básico Tecnológico, en 64 escuelas técnicas de todo el país. O sea que está incorporada transversalmente en la ANEP tanto para niñas, niños y adolescentes como para la formación docente.

Actualmente dos marcos legales obligan a la educación sexual. A través de la Ley de Educación se establece que se debe promover “…en educadores y educandos, la reflexión crítica ante las relaciones de género y la sexualidad para un disfrute responsable de la misma”.  Por su parte, la Ley de Salud Sexual y Reproductiva establece que el Estado debe garantizar las condiciones para el ejercicio pleno de los derechos sexuales y reproductivos de toda la población y para lograrlo decide capacitar a las y los docentes de los ciclos primario, secundario y terciario para la educación en el ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos.

Uno de los acontecimientos más recientes en la materia fue el acuerdo interinstitucional entre el Ministerio de Salud Pública y el CODICEN firmado el 4 de mayo de este año. Resuelto el marco legal es necesario ahora convenir los planes y las actividades que lo hagan efectivo.

*Publicado en la revista Cuadernos de Compañero Nro.4

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